miércoles 28 de octubre de 2009

La Maldad del Hombre

La Maldad del Hombre
Surcando de nuevo los cielos de Dios.
Ahogar las nubes es su única razón.
Dime tú, ¿dónde murió la oración?
Dime, ¿nació por poder o por amor?

Maldad, Egoismo y Manipulación.
La historia del Hombre está escrita en dolor.
Sangre inocente se vertió bajo el Sol,
bajo las estrellas, bajo el frío y el calor.

Quemando de nuevo los hielos de Dios.
Manchando los aires con su contaminación.
Dime, ¿de dónde surgió éste mal?
Dime, ¿de dónde nació tanta crueldad?

Odio, Envidia y Vanidad.
La malicia del Hombre casi es natural.
Sus manos manchadas de sangre y valor.
Sentimientos puros, muertos por corrupción.

Manchando de nuevo las aguas de Dios.
Vertidos tóxicos de negro color.
Dime tú, ¿cuándo esto acabará?
Dime, ¿hay castigo que está por llegar?

Orgullo, Avaricia e Ingratitud.
Oscuridad en verdad es su artificial luz.
Sangre en sus venas corre, al igual que en lo demás,
no siente empatía, su placer es el matar.

Cortando de nuevo los bosques de Dios.
Los árboles caen ante acero helador.
Dime tú, ¿es malvado su pensar?
Dime, ¿o lo es su alma inmortal?

Violencia, Cobardía e Inhumanidad.
En pasto de las llamas se convertirán.
Podrán sus hogares así calentar,
podrán en lo talado sus edificios levantar.

Matando de nuevo las criaturas de Dios.
Sus armas implacables hasta para el más veloz.
Dime tú, ¿cuál es su razón?
Dime, ¿si no hay necesidad, por qué manchar su corazón?

Desprecio, Idiotez y Necedad.
Su propia tumba así zanjará.
Sus cuentas pendientes tendrá que pagar,
la misma moneda para sí recibirá.
Bueno, pues ésta poesía, en ella he intentado un poco expresar como trata el hombre al planeta y a sus prógimos. Espero que os guste. Cuando digo "Dios", no me refiero sólo al Dios cristiano, sino a un ente, una fuerza, una energía, superior al hombre y superior a todas las cosas, común a todos los seres, aparte de cualquier religión .

martes 29 de septiembre de 2009

Guerrero

Guerrero

La sangre empapa mi piel.
Tiñe de rojo mi vientre.
El dolor rechina en los dientes.
La boca me sabe a hiel.

Líquido rojo, que mueve la vida,
se aleja de mí, discurre por la herida.
Descanso, al fin, el término me llega,
incluso al más maldito no se le niega.

La muerte, inexorable, se abate sobre mí.
No es cruel ni brusca, como lo cuentan,
su suave susurro llega hasta aquí.
Después de tanto, puedo con tranquilidad morir.

Las fuerzas me abandonan,
no puedo sostenerla más.
El acero restalla contra el suelo,
Espada, no podré volverte a alzar.

Tanta sangre derramada,
que ciertamente era perdida,
no sería perdonada,
alguna vez debía verter la mía.

Al menos, paz encuentro en la oscuridad,
que mece ahora en su abrazo,
arrastrándome al olvido,
incitándome a no recordar lo que he sido.

Intentando no recordar
en lo que me he convertido.

Los últimos pensamientos,
invaden y surcan mi mente,
Reconociéndome y refrescándome,
la única verdad latente.

La justificación de todos mis actos,
no reside en ninguna clase de excusa.
Soy culpable de todo lo que he hecho,
y ya nada late en mi pecho.

Pero la experiencia de esas atrocidades,
aunque justas, no son más que barbaridades,
es que el verdadero guerrero,
no agarra porque quiera el acero,
y descubre su maestría.

Sino el que se ve obligado a aferrar el arma,
y combatir olvidando sus intereses,
apostando, aunque pierda, su única posesión:
su alma.

Ahora, que me abraza el vacío, y siempre,
tendré esa certeza muy presente.
Yo soy un Guerrero,
a éste, y al otro lado de la Muerte.

A Unos Ojos Verdes

A Unos Ojos Verdes

Naufragando en un mar esmeralda,
que se extiende hasta el horizonte,
y más allá del horizonte, no hay nada.
Nada que me ayude a flotar, ni tierra, ni bote.

Hermosa, calma e implacable superficie,
en la que me perdí con una sola mirada.
Prisionero de unos Ojos, lucidez encadenada,
enigmática mujer, misteriosa dama.

Mirada como un verde y bello lago,
pelo negro, como la noche que se cierra sobre las aguas.
Brillo de estrellas, destello de Luna.
Todo eso, en una mirada, sólo una.

Las palabras se quedan cortas,
hasta al expresar lo más tangible.
Si estoy tan perdido en la simple superficie,
¿cómo puedo soñar siquiera en sumergirme?

Naufragando en tu extenso Mar,
y el agua salada me da sed.
Desde lo hondo me impulsa mi Ser,
me quema la garganta, y mi anhelo quisiera saciar.

Prisionero de tus Ojos, Carcelera del Mar,
mi ansia me empuja,
a la vez quisiera, y no quisiera, escapar.
Éste poema le hice hace unos días, espero que os guste. Disculpad por la ausencia éste verano, ya voy a ir actualizando cosas, he estado ocupado.
Saludos.
Daniel.

lunes 3 de agosto de 2009

Premio Creatividad Literaria




De la Reina de la Noche, me llega, de manos de Angi, éste fabuloso premio, que me ensancha en orgullo y agradecimiento hacia ella.


Pongo los cinco premiados, cinco porque en su Blog venía cinco, no sé si serán los que debe haber:



2- Max



lunes 27 de julio de 2009

Premio a la Amistad

Como regalo de Mabel V. García Díaz, desde el su Blog, Azaharys, me llega éste Premio a la Amistad. Le doy las gracias por él, y le deseo lo mejor en todas sus empresas. ¡Muchas gracias, amiga!





Las normas dictan nombrar al Blog que ha concedido el premio, y elegir diez Blogs que merezcan el premio y notificarselo en su Blog.

Los Elegidos:

ANTIGUA

RELATOS RAIN

La Reina de la Noche

LAS TIERRAS DE MEED

Escritora Inédita

Tlacotzontli

viernes 17 de julio de 2009

Premio Rarezas

PREMIO RAREZAS


De la mano Max, desde el blog ANTIGUA, se me ha otorgado éste Premio, te doy muchas gracias por él. Un Saludo desde aquí, y gracias de nuevo.

1) Decir quien lo otorga y agradecérselo.

2) Decir 7 cosas raras sobre ti.

3) Otorgar el premio a otros 7 blogs.

Mis sietes rarezas.

1.- Mis ojos son castaño claro, pero parecen negros, ya que mis pupilas, por alguna extraña razón, están agigantadas.
2.- Me revoluciono por las noches, y hago payasadas y gamberradas por ahí con los amigos, y eso que por el día estoy muy tranquilito.
3.- Puedo introspectarme en otros mundos, de fantasìa, cuando cierro los ojos, o cuando no los cierro, pero me gusta más cuando estoy tranquilo y con los ojos cerrados, como cuando voy a dormir. Aunque dudo que eso sea muy raro.
4.- Mi mente se abstrae en otros lugares y situaciones pararelas que me alejan de la realidad, casi sin darme cuenta.
5.- A pesar de tener muy buena memoria, y no me distraigo por casi nada de lo que me puede rodear, aunque sí soy muy observador, puedo ir a compar, por ejemplo, pagar y dejarme la compra por distraerme con mis propios pensamientos. Suerte que los dependientes me dicen "¡Que te dejas la compra!".
6.- Por mucho jaleo y ruido que haya a mi alrededor, aunque estén gritando a grito pelado a pocos pasos de mí, aunque esté en medio del jaleo más ruidoso, ningún sonido me puede sacar de mi lectura cuando me meto en ella, y me meto nada más ponerle los ojos encima.
7.- Cuando voy andando por la calle, siempre voy con la cabeza hacia arriba, mirando el cielo, no sé qué tendrá, puede que sea que tengo la cabeza en las nubes.

Les cedo el Premio a los Siete:

Blogger (Blogspot)- Azaharys
Relatos de Rain
La Vida es Bella
La Reina de la Noche
Siempre te encontrarás con el gris
Las Tierras de Meed
Blogger (Blogspot)- Arte641

lunes 13 de julio de 2009

El Héroe

-Hola, sí, bueno, me llamo Daniel... ehm... hace ya tres semanas que no bebo... –dijo con firmeza frente al charco que hacía las veces de espejo. Su pelo largo y sucio caía sobre sus hombros sin ningún orden aparente, a juego con su barba de varios días. Había intentado afeitarse un par de veces con un trozo de cristal, pero los numerosos cortes que decoraban su cara servían como prueba del fracaso, por lo que ahora se limitaba a esperar la aparición de otra cuchilla desechable en su cubo de basura particular, al que llamaba Wilson.
-No pierdas la esperanza, Dúrilan, puede que… –dijo Wilson intentando animarlo.
-Cállate, Wilson, no utilices ese nombre en público. Además, los cubos de basura no hablan –exclamó Daniel con voz ronca, producto del alcohol y las noches gritando a otros vagabundos-. No voy a engañar a nadie con eso de las tres semanas. Cualquiera que huela mi aliento sabría que me he bebido al menos media botella de whisky esta mañana y te juro por la madre que me parió que me beberé la otra mitad antes de la reunión de depresivos a la que me obligas a ir.
-Sabes que es por tu bien –replicó Wilson a la defensiva.
Daniel volvió a mirar su reflejo en el charco. Era un vagabundo cualquiera, un hombre gordo y sucio de unos cuarenta años cuya sonrisa podría dejar inconsciente a un caballo de la impresión. Lo único que le gustaba eran sus ojos, claros como el cielo, con las pupilas siempre empequeñecidas por alguna extraña razón que le era desconocida.
Su sombra se iba alargando cada vez más a medida que el sol se ocultaba tras el horizonte.
-Ya es hora de que vayas yendo –le recordó el cubo de basura. Las últimas luces del día se reflejaban en su superficie metálica resaltando la pintura desconchada y el óxido, símbolos de vejez y sabiduría entre los de su clase.
Daniel le dirigió una mirada asesina a su compañero de callejón antes de recoger la botella de whisky barato del suelo y salir de su hogar arrastrando los pies. No soportaba las reuniones de alcohólicos: eran aburridas y la mitad de los que asistían estaban locos, especialmente el viejo Marapato, que creía que podía hablar con los gatos. Wilson y él se habían reído durante horas de la estupidez del viejo chiflado.Tomó un trago de la botella y dejó que el líquido pasase lentamente por su garganta.
-Esta mierda sigue jodiéndome el estómago. Un día de estos dejaré de beberlo –no recordaba cuándo fue la primera vez que se hizo esa promesa, pero ésta iba en serio. No podía seguir como hasta ahora.
Tomó otro trago de la botella y volvió a dejar que el líquido pasase lentamente por su garganta.
El sol ya se había escondido por completo y la única luz que quedaba era la de la Luna, que conseguía aportar cierto carácter fantasmagórico a la ciudad. Las pocas farolas que el ayuntamiento había decidido colocar en ese barrio las habían roto a pedradas el primer día. Había sido divertido, pero por culpa de eso ahora no veía una mierda. Otros se quejaban también de que las calles eran más inseguras, pero nadie atracaba jamás a un vagabundo. Ventajas del oficio.
Como si hubiesen leído sus pensamientos, hasta él llego el eco de un grito. Fue un grito agudo y corto, de mujer sin lugar a dudas, y lo suficientemente fuerte como para lo que lo oyese todo el barrio, pero sabía que nadie acudiría para ayudar. O quizá sí.
Con un gesto ligeramente teatral, se abrió la camisa revelando la jungla de pelos que bajo ella se ocultaba, símbolo del macho, como solía comentarle a Wilson.
-Sólo hay una persona capaz de realizar esta difícil misión –dijo mientras se ataba las mangas de la camisa alrededor del cuello para que quedase colgando como una capa y sacaba un antifaz hecho con un viejo trozo de tela del bolsillo-. Dúrilan.
Así, con su pelambrera por delante y su sagrada botella en la mano, se adentró en la oscuridad de los callejones en busca del peligro. Sus sentidos, amplificados por los milagrosos efectos del brebaje, detectaron enseguida la presencia de alguien a unos cien metros frente a él. Las paredes resonaban con sus pisadas y todas las ratas se apartaban asustadas a su paso. Era Dúrilan, el protector de los indefensos, el defensor del desvalido, el vengador del pueblo…
Una rata no consiguió apartarse a tiempo y explotó bajo el peso de su bota.…
el justiciero de las calles, el guerrero oscuro y el temor de los malvados.
No tardó mucho tiempo en llegar a su destino y una vez allí encontró justamente lo que sospechaba desde un principio.
Acurrucada en una esquina, con las ropas desgarradas y el miedo reflejado en sus ojos, estaba la bella doncella. Su largo pelo negro caía desparramado sobre su cara, por la que se deslizaban un par de solitarias lágrimas que iban a parar a un impresionante busto que nuestro héroe contempló maravillado unos segundos.
Con gran pesar tuvo que cesar en la contemplación de aquella obra de arte para centrar su atención en el malvado opresor que, de pie frente a ella, soltaba improperios que debería haber evitado en presencia de una damisela.
-¡Quieto ahí, rufián! –exclamó Dúrilan con su voz de trueno.
-¿Y tú quién coño eres? –preguntó el infame notando al fin su presencia. Debía de medir al menos metro y medio y sus delgados brazos colgaban flácidos a ambos lados de su cuerpo. Más le valía tener cuidado ante un enemigo tan peligroso.
-Soy Dúrilan, el protector de los indefensos, el defensor del desvalido, el vengador del pueblo, el justiciero de las calles...
-¿Eres gilipollas? –interrumpió el otro.
-No, pero también soy el guerrero oscuro y el temor de los malvados –añadió, terminando así su larga lista de títulos, todos ellos ganados con honor y honradez.
-¿Enserio? Pues ahora vete. Y tú, puta, más te vale que empieces a trabajar.
Tremenda fue la ira que sintió el paladín ante semejante osadía.
-Puedo permitir que me insultéis a mí, pero jamás dejaré que abuséis de una joven y virginal doncella –dijo Dúrilan mientras apoyaba en el suelo la botella y saltaba sobre el canalla para enzarzarse en un feroz duelo. Su oponente apenas pudo repetir con sorna la palabra “virginal” antes de que el valiente guerrero cayese sobre él con todo el peso de la justicia, aproximadamente unos 103 kilogramos.
Ambos contrincantes rodaron por el suelo en medio de una lluvia de puñetazos. A pesar del elemento sorpresa que había aprovechado el intrépido Dúrilan, el inicuo hombrecillo consiguió dejarlo inmovilizado contra el suelo con la fuerza de sus poderosos, aunque engañosamente pequeños, brazos.
Ya veía nuestro héroe cernirse la derrota sobre él como un buitre hambriento cuando descubrió que a su lado reposaba la botella que había traído consigo. Estirando la mano la cogió con la punta de los dedos y, tras apurar el último trago del mágico líquido, destrozó el recipiente vacío contra la cabeza del bellaco, dejándolo inconciente.
Y fue así como Dúrilan, el protector de los indefensos, el defensor del desvalido, el vengador del pueblo, el justiciero de las calles, el guerrero oscuro y el temor de los malvados se levantó victorioso del suelo para acercarse a la doncella de increíble busto, que levantó sus ojos, negros como una noche sin estrellas, para admirarlo.
-Hola, sí, bueno, me llamo Daniel... ehm... hace ya tres semanas que no bebo...

Fin
Bueno, ésta fantástica y humorística aventura, es el relato que hizo sobre mí el forero Saltrambas en el Reto del Foro Fantasía Épica. Me encanta. No porque hable de mí, sino por la manera en la que lo hace, está muy bien escrito, y no me extraña nada que haya quedado en primer lugar, con los golpes de risa que tiene. Me parece muy graciosa la caricatura que hace de mí, una especie de Don Quijote del siglo XI, me recuerda mucho al libro "La Conjura de los Necios". Espero que os guste el escrito, aunque opino que encantará a cualquiera que lo lea.

Dúrilan

Dúrilan
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