Poemas de seda
Quisiera escribir como la seda
que embelesa las pieles a veces.
Como aquella brisa que acaricia
con desnudo tacto al que la siente.
Quisiera rubricar elixires
que insuflaran el mayor suspiro
en la lengua extasiada del alma
en la que el rubí se haya vertido.
Quisiera elaborar la mejor miel,
de la que una sola argenta gota
pueda derretir la helada pared
de aquella alma que no esté rota.
Desearía perfumar con rosas
de aliento perenne y embriagador
toda mi mal llamada poesía
y enmarcarla en un rojo sin rubor.
Mas no para que sea bonita.
Pues no tiene nada de precioso,
aunque la navaja retratada
parezca tener los filos romos.
No quiero que sea bonita,
ni emperifollada ni vacía,
aunque parezca tener a veces
dulzor mi mal llamada poesía.
No quiero cubrirla de seda,
ni sé darle rimas de arcoiris.
Que no la llamen bonita
cuando busco llenarla de bilis.
Quien crea bonitas las nanas,
graciosos los borrachos, los niños,
entrañables los ciegos, que vea
que nada es bonito en lo que escribo.
Que ponga atención y se percate
de las metáforas irónicas,
de la picazón que se ve dulce
y de mi sarcástica lógica.
Que lea de nuevo y preste atención
y me diga luego, si lo encuentra,
qué bello he escrito del vacío,
O del devenir de las palestras.
O si he dado algo como eterno.
O qué bueno he dicho del humano.
O de los sordos que no quieren oír
y los mancos de lustrosas manos.
O el qué hermoso de la hipocresía.
O de los llorosos corazones
que cada día cambian de llanto.
O de la libertad de los hombres.
Que no la reduzcan a preciosa
porque a veces se pinte en pijama,
o engalanada de azul celestial,
sin palabras rudas, desgarradas.
No sé empañarla de miel dorada,
ni quiero envolver con piel de mirra,
hasta asfixiar su gemido interno,
a mi tan mal llamada poesía.

Tu tan mal llamada poesía tiene mucho de hiel y de miel, por eso tiene calidad. Por muchos harapos que se ponga uno, por mucho que se desgarre las camisetas y se quiera poner una máscara de desaliñado, siempre se verá el diameante que posee. Es tu caso. Hiel y miel.... pero con mucha ambrosía.
ResponderSuprimirLo que más me gusta es reconocerlo cada día.
Muy bueno el poema... y te diré que no busco engalano, busco calidad.
Bueno, yo no busco vestirme de harapos andrajosos, como quizá haya dado la sensación, pero sí que no busco, de ninguna de las razones, llenar folios de florituras sin contenido. No busco ni uno ni otro extremo, ni tampoco es que busque el término medio. Simplemente quería expresar que no busco que sea bonita, aunque a veces haya escrito con palabras que no son duras, ni son agresivas y que dibujan una estampa tranquila, más bien a raíz de que hayan calificado uno de mis poemas como que "es precioso" cuando tiene bien poco de eso.
ResponderSuprimirPor cierto, Marian, había pensado en éste para eso de la revista, y veré si puedo trabajarme eso del artículo crítico.
Un Saludo.
Daniel Herrán.
Perfecto. Pasamelo en formato digital y si lo acompañas de una imagen, mucho mejor.
ResponderSuprimirLo del artículo, claro que podrás. Todavía no te he visto flaquear. Querer es poder, y de eso tienes buena maestra.
Saluditos
Hola, llegué aquí por casualidad y me gustó mucho este poema, llega al alma, me gusta mucho expresar mis sentimientos en líneas, no soy profesional, pero me encanta hacer esto, desde niña, y tambien me agrada leer poemas tan bellos como este, gracias por compartirlo, por ello me hago tu seguidora.... saludos!
ResponderSuprimirHola Duri.
ResponderSuprimirMuy irónico el poema. Está muy bien salvo una cosa que ahora explicaré. Entiendo en el poema que quisieras escribir de la mejor manera posible en todos los sentidos pero no para que esta poesía sea bonita, porque no quieres que lo sea, pero me he quedado sin una conclusión, sin una razón de por qué no quieres que sea bonita. A lo mejor no he captado bien el sentido del poema pero la primera impresión es que me he quedado sin una conclusión. Das el ''pero...'', pero no he visto el ''...sino que''. Si lo hay pero no lo he visto, retiro lo dicho y exijo una pista para encontrarlo XD.
Un saludo.